Mientras el Polisario busca disimular las derrotas diplomáticas sufridas en África, Europa y América, un medio estrechamente vinculado al Frente ha instado a «una ambiciosa reestructuración de la diplomacia del Frente Polisario». «Este estancamiento nos ha llevado a considerar la simple participación en las cumbres de la Unión Africana como una "victoria". Los signos del declive de la diplomacia saharaui, que ha pasado de una fase de expansión a una parálisis mecánica, son numerosos.» El medio afín al Polisario lamenta «la falta de una acción diplomática coherente, lo que ha permitido a Marruecos llenar ese vacío, especialmente dentro de la Unión Africana, que ha guardado silencio ante la apertura de consulados por numerosos países africanos en los territorios bajo soberanía de la República Saharaui». Por otro lado, Argelia intenta restar importancia a estos reveses diplomáticos. «Hoy, el Sáhara Occidental es reconocido por la mitad de los miembros de la Unión Africana (en realidad, menos de un tercio, nota del editor). Hay 55 Estados que reconocen la República Saharaui (en realidad, la mitad menos, nota del editor)», declaró el presidente Abdelmadjid Tebboune durante una entrevista concedida el 18 de julio a medios argelinos. El llamado realizado este sábado 2 de agosto por un medio saharaui coincidió con la reafirmación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la marroquinidad del Sáhara Occidental. Los reveses diplomáticos del Polisario no son más que una consecuencia del declive de la influencia de Argelia en África. Esto se ha manifestado recientemente en su aislamiento en la región del Sahel, anteriormente considerada un bastión de Argel.