DR ‹ › Se prevé que el déficit presupuestario de Marruecos se reduzca al 3,2% del producto interno bruto (PIB) en 2026, mejorando respecto al 3,6% proyectado para 2025, según el Alto Comisionado para el Plan (HCP). Este avance debería consolidar la tendencia hacia el saneamiento de las finanzas públicas, destaca el HCP en su presupuesto económico provisional (BEP) para 2026. Se estima que el incremento esperado en los ingresos fiscales contribuirá a la reducción gradual del déficit presupuestario. Los ingresos ordinarios continuarán su tendencia ascendente, alcanzando aproximadamente el 23,8% del PIB en 2026, tras situarse en el 24,3% del PIB en 2025. Este crecimiento se verá impulsado por el aumento conjunto de los ingresos fiscales y no fiscales. El crecimiento de los ingresos fiscales, que se espera alcance cerca del 20% del PIB en 2026 frente al 19,6% en 2025, es resultado de la reforma fiscal estructural iniciada en 2021, complementada por nuevas medidas introducidas en la ley de finanzas de 2026. Se espera que los impuestos directos alcancen aproximadamente el 9,2% del PIB en 2026, beneficiándose del incremento en el impuesto sobre sociedades (IS) y el impuesto sobre la renta (IR). Por su parte, los impuestos indirectos deberían aumentar hasta situarse en torno al 8,5% del PIB en 2026. En cuanto a los ingresos no fiscales, que representaron el 12% de los ingresos ordinarios en 2015 y el 18% en 2024, se espera que alcancen el 3,5% del PIB en 2026. Además, los mecanismos de financiamiento innovadores han experimentado un crecimiento significativo entre 2019 y 2024, pasando de 9,5 mil millones de dirhams (MMDH) a cerca de 35,3 MMDH, alcanzando un monto acumulado de 109,6 MMDH durante todo el período. Por otro lado, se proyecta que los gastos totales mantendrán su aumento, situándose en el 27,3% del PIB tanto en 2025 como en 2026. Esta evolución se explica principalmente por el incremento de los gastos ordinarios, que alcanzarán cerca del 20,9% del PIB en 2026, así como por el aumento de los gastos de inversión. Se espera que los gastos de inversión, por su parte, crezcan en 2026, alcanzando el 6,3% del PIB, en línea con la continuación de grandes proyectos estructurales, incluidas las infraestructuras de transporte, la seguridad hídrica y los preparativos para el Mundial 2030.