DR ‹ › El agente de policía que disparó y mató a un ciudadano marroquí de 28 años el pasado 26 de enero en las cercanías de Milán, Italia, ha sido detenido bajo la sospecha de homicidio voluntario. La orden de arresto fue emitida por los fiscales tras reunir nuevas pruebas, basadas en testimonios de colegas, grabaciones de cámaras de seguridad, registros telefónicos y análisis forenses, según informó La Stampa este lunes. Abderrahim Mansouri fue abatido de un disparo en la cabeza por el subdirector de policía, Carmelo Cinturrino, durante una operación antidrogas. En un principio, el caso fue tratado como un acto de legítima defensa, ya que se halló una réplica de arma cerca del cuerpo de la víctima. Sin embargo, los investigadores no encontraron huellas biológicas ni dactilares de Mansouri en el arma, y ninguno de los oficiales presentes en la escena reportó haberla visto durante el tiroteo. Ahora, los fiscales sospechan que la réplica fue colocada después del incidente. La investigación también reveló que Cinturrino supuestamente conocía a Mansouri, contradiciendo sus declaraciones iniciales. Los testimonios recopilados por los abogados de la familia de la víctima sugieren que Mansouri era parte de un grupo de traficantes que se veían obligados a pagar un «impuesto» diario de «5 gramos de cocaína y 200 euros», como parte de un presunto esquema de extorsión. Tres agentes que están siendo investigados por complicidad y omisión de socorro declararon que temían represalias. Expresaron su «miedo» a que su colega, quien insistía en la teoría de la «legítima defensa», pudiera hacerles daño. La fiscalía destacó un riesgo «concreto y actual» de manipulación de pruebas y reincidencia, subrayando lo que describió como la «elevada capacidad criminal» del sospechoso. Otros testimonios describieron al agente de 41 años como «una persona notablemente agresiva y violenta», acostumbrada a agredir a individuos que frecuentaban los bosques de Rogoredo, «incluso con un martillo».