La condena de 18 aficionados senegaleses y un franco-argelino a penas de prisión efectiva que van de tres meses a un año por violencia y alteración del orden público durante la final de la CAN en Marruecos ha provocado una fuerte indignación en las redes sociales en Senegal. Sin embargo, estas penas se enmarcan en la continuidad de las decisiones judiciales marroquíes frente a la violencia relacionada con el fútbol. DR ‹ › La reciente condena de 18 seguidores senegaleses y un franco-argelino, con penas que oscilan entre tres meses y un año de prisión más multas, tras los disturbios en la final de la CAN en Marruecos, ha desatado una ola de indignación en las redes sociales de Senegal. Muchos usuarios critican las sentencias como «excesivas» o «desproporcionadas». Rabat: lourdes peines pour les 18 supporters sénégalais (3 mois à 1 an ferme) Le Tribunal de grande instance de Rabat a condamné ce jeudi les 18 supporters sénégalais à des peines de 3 mois, 6 mois et 1 an de prison ferme pour voies de fait.… pic.twitter.com/jJMVWAguoJ — Mamadou NDIAYE (@ndiaye15mamadou) February 19, 2026 Sin embargo, al revisar los antecedentes judiciales en Marruecos, estas penas no son una excepción ni reflejan un endurecimiento inusual hacia seguidores extranjeros. Se inscriben dentro de una práctica judicial constante ante la violencia asociada al fútbol. En años recientes, varios casos que involucran a seguidores marroquíes han resultado en condenas similares, e incluso más severas. En 2013, en Casablanca, tras violentos enfrentamientos durante un partido entre el Raja y el AS FAR, más de 130 personas fueron procesadas. Treinta de ellas recibieron penas de dos a tres años de prisión por alteración del orden público y daños a bienes, mientras que varias decenas fueron condenadas a prisión condicional. En abril de 2022, en Rabat, ocho seguidores implicados en actos violentos tras un encuentro entre el AS FAR y el Maghreb de Fez fueron condenados a penas de cuatro meses a un año de prisión. Más recientemente, en 2024 en Marrakech, 28 seguidores detenidos tras incidentes al final de un partido del Kawkab local fueron condenados a penas de dos meses a un año de prisión, por incitación a la violencia, agresiones y daños. Una lógica judicial consistente En el caso de los seguidores senegaleses, los cargos de violencia, lanzamiento de objetos, daños y alteración del orden público se enmarcan en las mismas calificaciones penales que las aplicadas en casos con seguidores marroquíes. Las penas de tres a doce meses de prisión se sitúan dentro del rango habitual observado por los tribunales marroquíes para este tipo de delitos. No superan las sanciones ya impuestas a ciudadanos marroquíes por hechos similares. En algunos casos anteriores, las condenas han sido incluso más severas. Desde la adopción de la ley 09-09 sobre violencia en eventos deportivos, la justicia marroquí mantiene una línea firme para disuadir los disturbios dentro y alrededor de los estadios. Esta política no distingue, en principio, entre seguidores locales y extranjeros.