DR ‹ › La autopsia final del joven marroquí Abderrahim Akkouh, quien falleció el año pasado en Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid, ha confirmado que su muerte fue un homicidio violento por asfixia. Akkouh fue estrangulado durante un intento de inmovilización por parte de policías locales, tras ser sospechoso de intento de robo. El informe, elaborado por tres médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Madrid, señala que la víctima murió en las primeras horas del 18 de junio de 2025 debido a una severa falta de oxígeno. La principal causa de muerte fue la compresión torácica y el estrangulamiento mientras el joven yacía boca abajo. Difundido también por medios españoles, el informe reveló que Akkouh sufrió fracturas en varias costillas, además de rasguños en los brazos y heridas en el rostro. También destacó la presencia de factores de salud que contribuyeron a su deterioro, como el uso previo de drogas y una enfermedad cardíaca relacionada con la esclerosis de las arterias coronarias. Los forenses basaron sus conclusiones en el examen del cuerpo y el análisis de videos grabados por residentes del barrio durante el incidente. Las grabaciones muestran cómo los testigos advertían a los oficiales sobre el estado crítico del joven marroquí durante la intervención. Según la investigación, los oficiales, que no estaban en servicio, acorralaron a la víctima y la sometieron en el suelo tras sospechar un intento de robo, después de salir de una cena con otros colegas. Un policía local, que estaba de civil y aparece en los videos aplicando el estrangulamiento a la víctima, está actualmente bajo investigación. Mientras tanto, la familia del fallecido exige que el segundo oficial también sea procesado. El abogado de la familia, Rubén Vaquero, se prepara para presentar una solicitud al juez de instrucción para inculpar al segundo oficial, actualmente escuchado como testigo, argumentando que fue cómplice.