La International Football Association Board (IFAB) ha aprobado una nueva regla, propuesta por la FIFA, que prevé una tarjeta roja automática para cualquier jugador o oficial que abandone el campo en señal de protesta, marcando así un cambio disciplinario significativo de cara a la Copa del Mundo 2026. Esta decisión, influenciada por la controvertida final de la Copa Africana de Naciones 2025 entre Marruecos y Senegal, tiene como objetivo reforzar la autoridad arbitral y combatir los comportamientos antideportivos y verbales. DR ‹ › Una tarjeta roja será ahora automática para cualquier jugador que abandone el campo en señal de protesta. La nueva normativa, aprobada por el International Football Association Board (IFAB) a instancias de la FIFA, representa un cambio disciplinario significativo de cara a la Copa Mundial 2026. Esta medida también se aplicará a los oficiales que inciten a sus jugadores a salir del terreno de juego, con una sanción adicional: la pérdida del partido en caso de interrupción. The IFAB unanimously approves red card for players covering their mouths to conceal discriminatory behaviour ➡️https://t.co/EEQubmcCVA pic.twitter.com/2MJo2muTvr — The IFAB (@TheIFAB) April 28, 2026 Esta evolución reglamentaria tiene su origen en un episodio específico: la final de la Copa Africana de Naciones 2025 entre Marruecos y Senegal. Una respuesta directa al precedente Marruecos-Senegal Durante esta final en Rabat, casi todos los jugadores senegaleses abandonaron el campo por instrucción de su seleccionador, Pape Thiaw, en protesta por un penalti otorgado a Marruecos en los últimos minutos. Este gesto, inusual a este nivel, provocó la interrupción del encuentro y una crisis disciplinaria de gran envergadura. Aunque el partido concluyó inicialmente con una victoria de Senegal en el campo, el jurado de apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) finalmente falló a favor de Marruecos, imponiendo una derrota por 3-0 a los Leones de la Teranga por abandonar el juego. El caso está ahora en manos del Tribunal de Arbitraje Deportivo tras la apelación de la Federación Senegalesa de Fútbol. Este episodio, ampliamente debatido a nivel internacional, evidenció las limitaciones de la autoridad arbitral ante protestas colectivas. Una doble medida bajo el pretexto de combatir los excesos La FIFA no solo ha apuntado a los abandonos de campo. Una segunda disposición también contempla una tarjeta roja para los jugadores que cubren su boca durante altercados, una práctica vinculada a la ocultación de insultos, a menudo de carácter racista o discriminatorio. El objetivo declarado es doble: reforzar la transparencia en el campo y combatir los comportamientos antideportivos y los excesos verbales. Varios observadores ven en estas medidas una clara intención de la FIFA de retomar el control frente a escenas consideradas «inaceptables». Si bien la medida busca proteger la integridad del juego, también suscita interrogantes. Algunos actores del fútbol temen que penalice a jugadores que abandonan el campo para denunciar actos graves, especialmente insultos racistas. Al endurecer las sanciones, la FIFA elige una línea clara: ninguna protesta debe interrumpir el juego. Esta doctrina se inscribe en un esfuerzo más amplio por restaurar la autoridad arbitral, incluso si eso implica romper definitivamente con ciertas formas de protesta, incluso simbólicas.