En 1627, la recién creada república de Salé envió dos embajadores a Londres para negociar un tratado. De hecho, Inglaterra planeaba transformar la ciudad de la república corsaria en una gran base militar, con la idea de llevar a cabo una acción conjunta contra España. En el siglo XVII, Marruecos e Inglaterra se esforzaron por mantener relaciones diplomáticas sólidas, incluso en tiempos de dificultades políticas y económicas en ambos reinos. En este contexto, el sultán saadí Zidan Abou Maali perdió el control de Salé, una ciudad fortificada cuyo puerto se convirtió en un centro de actividades corsarias en la región mediterránea. Así, en 1624, la ciudad se proclamó como república. En consecuencia, Londres no dudó en aliarse con esta nueva potencia emergente, con la esperanza de debilitar a España, uno de sus principales enemigos. Intercambios de visitas Según los archivos históricos, la república de Salé (1627 – 1668) tenía la capacidad de enviar embajadores al extranjero para negociar tratados, al igual que lo hacían los saadíes (1554 – 1636). En el marco de estas misiones y visitas entre naciones, el diplomático británico John Harrisson viajó a Marruecos en mayo de 1627. El objetivo era «concluir un acuerdo para la liberación de cautivos británicos y fortalecer las alianzas con las distintas facciones del país», según el libro de David Thomas y John A. Chestworth, «Christian-Muslim Relations. A Bibliographical History. Northern and Eastern Europe 1600-1700» (Relaciones cristiano-musulmanas, una historia bibliográfica - Europa del norte y del sur, 1600 – 1700, ed. Brill, 2016). Durante esta visita, que no fue la primera en el marco de estas negociaciones, el representante británico llegó con «seis cañones y municiones» como apoyo a la república del Bouregreg en su lucha contra los corsarios españoles. «Seis piezas de artillería pesada fueron proporcionadas a los rebeldes marroquíes de Sidi M'hamed el Ayachi por Harrison, sin la oposición del soberano marroquí», según la misma fuente. En su búsqueda de acercamiento con los corsarios de Salé, Londres tenía como objetivo principal a un enemigo común: el reino ibérico. Apodado 'el santo de Salé', el líder militar El Ayachi (1563 – 1641) atacaba los barcos españoles y su puerto se convirtió en un punto «estratégico», especialmente durante su batalla contra los españoles en la primavera de 1627. Embajadores de la república de Salé en misión en Londres El éxito de estas campañas militares culminó en un acuerdo con Londres. «Harrison negoció un tratado con El Ayachi y, en el verano de ese año, poco antes de la muerte de Zidan Abou Maali, acompañó a los embajadores de Salé» enviados a Inglaterra. Para ello, Mohammed ben Saad y Ahmad ben Hussein fueron enviados como embajadores de Salé a Londres «para discutir el uso de la plataforma marítima de la ciudad como base para una acción conjunta contra España», recordaban los dos historiadores en su obra. Esta misión diplomática también fue mencionada por el historiador libanés Nabil Matar, en su libro «Turks, Moors, and Englishmen in the Age of Discovery» (Turcos, moros e ingleses en la era del descubrimiento, ed. Columbia University Press, 25 de octubre de 2000). Este relata que «en junio de 1627, dos embajadores de Salé llegaron a Londres: Mohammed ben Saad y Ahmed ben Hussein, acompañados de Harrison». Según Matar, la misión se centró en la cooperación militar entre ambas entidades para derrotar al ejército ibérico. Ambas partes continuaron manteniendo buenas relaciones diplomáticas y un libro del escritor Peter Lamborn Wilson destaca esta continuidad. Su obra «Pirate Utopias: Moorish Corsairs & European Renegadoes» (Las utopías de los piratas: corsarios moros y renegados europeos, ed. Autonomedia, 2003) indica incluso que en 1637, otro embajador de la república de Salé fue enviado a Londres. Por su parte, un periodista británico dedicó un artículo a este acercamiento, describiendo los atuendos, las actitudes de la representación corsaria y ciertos aspectos de la religión musulmana que despertaron su interés.