En un informe reciente, el Centro Africano de Estudios Estratégicos y Digitalización (CAESD) analizó el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la evolución de los oficios en cinco países de la región. En Marruecos, los altos riesgos de automatización afectan al 14% de los empleos, lo que sitúa al reino entre la transformación y la capacidad de absorción proporcional. El vicepresidente del centro, Zouheir Lakhdissi, comenta a Yabiladi sobre la dinámica que debe acompañar a estas evoluciones. Zouheir Lakhdissi ‹ › Marruecos anuncia una serie de inversiones en inteligencia artificial (IA), enfocándose en políticas públicas, recursos y logística. ¿Qué tan crucial es este informe para establecer un diagnóstico necesario? Este informe se alinea con trabajos realizados en diversos países y por organismos como The Future of Jobs del Foro Económico Mundial (WEF) para 2025, o el informe sobre el impacto de la IA en el mercado laboral en Francia de la Compañía Francesa de Seguro para el Comercio Exterior (COFACE). También se consideran diversos estudios de Estados Unidos, como el de la Universidad de Stanford sobre el efecto de la IA en el mundo laboral. A nivel internacional, contamos con abundantes datos, pero hay una notable carencia de proyecciones y estadísticas específicas para nuestra región, ya sea en el contexto árabe o en el resto de África, incluyendo Marruecos. Este documento busca llenar ese vacío, enfocándose en el contexto árabe-africano y, en particular, a nivel nacional. No pretende replicar lo que ya se ha hecho a nivel gubernamental con iniciativas como Marruecos Digital 2030, sino analizar cómo el ámbito digital y la IA están transformando y redefiniendo las profesiones tradicionales en nuestro país. En este escenario, algunas tareas desaparecerán mientras que otras surgirán. Esta reconfiguración impacta a todos los sectores, desde los medios de comunicación hasta la industria automotriz, e incluye profesiones en las que Marruecos ha invertido a través de planes de desarrollo industrial. Podemos obtener datos del Alto Comisionado para el Plan (HCP) que nos ofrecen información sobre la distribución de la masa salarial marroquí por sector y función. En cada uno de estos segmentos, conocemos las transformaciones globales y las que están por venir. La idea es proyectar estas cifras sobre la estructura del mercado laboral marroquí. El objetivo es identificar qué sectores están contratando y cuentan con una fuerza laboral considerable, así como entender cómo se configurarán. No se trata de abordar la cuestión en términos de creación y eliminación de empleos, que dependen de los diálogos sociales, las relaciones entre sindicatos y empleadores, o la fortaleza del sector público en la economía, sino más bien del impacto y el nivel de las transformaciones digitales y de la IA en las tareas dentro de las profesiones. En su enfoque, sugiere que no se debe cuestionar la reconversión de las profesiones, especialmente aquellas que podrían verse afectadas en un 80% o más, sino más bien su evolución en términos de formación. ¿Cómo se puede lograr esto? El trabajo debe realizarse de manera anticipada. No podemos seguir formando para profesiones que se prevé desaparecerán significativamente. Por ejemplo, es posible que no haya creación de empleos en actividades como programador o desarrollador, ya que la IA puede asumir esos roles. Una reflexión sobre la educación superior y la formación profesional debe acompañar esta dinámica. Además, es crucial apoyar a los profesionales en ejercicio, especialmente a través de la formación continua y el acompañamiento en el uso de la IA, así como en los cambios en el contenido del trabajo. Estos recursos deben actualizarse o reciclarse para que los trabajadores se conviertan más en gestores o líderes en su profesión, o se orienten hacia otras áreas. Un ejemplo es el periodismo, donde la IA puede realizar redacciones básicas a partir de informes. Sin embargo, el toque humano, la escritura del periodista, su forma de pensar y ser creativo al abordar un tema, seguirá siendo un capital único. Lo esencial es, por tanto, acompañar las competencias para adoptar y desarrollar nuevas habilidades, con el fin de aumentar la productividad o la calidad. En general, lo importante es formar en los sectores más demandados para evitar generar los desempleados del futuro, al mismo tiempo que se acompaña a quienes ejercen profesiones en transformación para requalificarlos. En términos de valor, la cuestión también se refiere a cómo convertir la IA en una herramienta de mejora del rendimiento, no solo a nivel cuantitativo, sino también cualitativo. ¿Es ese su argumento? Es una de las conclusiones que no se limita a Marruecos, ya que este estudio abarca cinco países, incluyendo Egipto, Túnez, Costa de Marfil y Arabia Saudita. Sabemos que las profesiones más afectadas serán aquellas de entrada en el mercado laboral, o las llamadas profesiones de principiantes. Insistimos en ello porque se convertirá en un problema real para la juventud, en un momento en que la IA puede transformar el conocimiento adquirido en la escuela en tareas. El desafío será, por tanto, la adquisición de experiencia avanzada y la diversificación del trabajo en los proyectos, frente al impacto en las profesiones de principiantes. Estos últimos requieren un verdadero esfuerzo para aumentar los recursos y transmitirles un conocimiento avanzado en menos tiempo, mientras que la IA se encargará de las tareas de menor valor añadido. Este es el reto de un entorno laboral que necesitará personas capaces de cuestionarse el «qué» en lugar del «cómo», de encontrar el problema antes de identificar la solución, de manera que se inicie una reflexión estratégica y se delegue a la IA la parte de ejecución. Otro cambio de paradigma fundamental es que las profesiones se han construido en gran medida sobre competencias racionales, de primer nivel, que la IA puede asegurar. Por lo tanto, necesitaremos personas más creativas, emocionales y sociales. Más allá de la pura inteligencia racional basada en el análisis y el cálculo, las inteligencias creativas serán necesarias en el mercado laboral del futuro. Menciona el desafío que esta reconfiguración plantea en términos de formación y educación. A nivel gerencial, ¿cree que el mundo laboral está preparado para aceptar un discurso de reorientación hacia la inteligencia social? Es un verdadero tema, que plantea un gran problema. A menudo, los gerentes fueron formados a la antigua usanza. La nueva generación de profesionales ya se ha vuelto creativa, gracias al uso de Internet, lo que requiere un trabajo de acompañamiento en la gestión. En el mercado laboral, muchas personas experimentan depresiones porque su forma de hacer las cosas a veces no es comprendida por sus empleadores. Tienen más creatividad, mientras que sus jefes todavía se enfocan en los resultados de la ejecución de tareas. Hemos construido, o más bien destruido, ciertas capacidades cognitivas en el mundo laboral, ya que este último ha consistido esencialmente en cumplir funciones racionales. Hoy, este campo está llamado a expandirse y, para ello, se necesitarán gerentes más abiertos a estas competencias, capaces de comprender esta lógica de colaboración humano-IA en la gestión de equipos, en un enfoque de responsabilización de los humanos al máximo y de atribución de los roles de ejecutantes a los agentes IA. En mi opinión, es ahí donde el desafío será mayor. Así como la juventud actual llega al mercado laboral con perspectivas diferentes, nuestros gerentes deberán elevar esta creatividad, desarrollarla y permitirle, con el trabajo de la IA, ir más allá. Ha hablado de las profesiones de entrada que pueden ser delegadas a la IA, pero esta misma está en plena transformación hacia la IA generativa y transformacional. ¿Esta evolución también será un desafío para estas readaptaciones? Hace unos años, un estudio de la OCDE mostró que la duración de vida de las competencias técnicas pasó de 30 años, hace aproximadamente 35 años, a prácticamente menos de 18 meses o menos de 2 años, hace 4 o 5 años. Hoy, es aún más crítico con la IA avanzando rápidamente, al punto de que se espera que la Inteligencia Artificial General tenga las mismas capacidades que un humano en términos de análisis para 2028 o 2030. Esta aceleración planteará otros desafíos para seguir formando las competencias humanas y adaptarlas a la evolución de la IA. Algunos economistas prevén que nuestros ingresos futuros serán proporcionales a nuestra complementariedad regular, lo que también requiere la capacidad de aprender lo que la IA sabe hacer. Cada año, será necesaria una actualización.