Tras la oposición, es momento de negociar. En cuanto a los puntos de divergencia importantes durante las reuniones en Madrid, comienzan a surgir compromisos de las discusiones sobre la cuestión del Sahara Occidental que acogen los Estados Unidos. DR ‹ › Las conversaciones sobre el Sahara Occidental, celebradas los días 23 y 24 de febrero en Estados Unidos bajo el auspicio de la administración Trump, avanzan con paso firme. El objetivo es alcanzar un acuerdo marco en los próximos meses, una meta que ahora parece alcanzable. Según la información obtenida por Yabiladi, este nuevo ciclo de diálogos ha permitido encontrar puntos de consenso en torno a las diferencias surgidas durante las reuniones del 8 y 9 de febrero, llevadas a cabo en la embajada de Estados Unidos en Madrid. Entre los avances significativos, se ha definido el proceso de designación del presidente de la futura región autónoma. Este sería elegido por el parlamento regional y nombrado por el Rey, conforme a la Constitución marroquí. También se han logrado progresos respecto al proceso electoral. El año 2015 podría servir como referencia para resolver las disputas sobre las inscripciones en las listas electorales. Los residentes que se establecieron en la región después de esta fecha tendrían derecho a voto, pero no podrían ocupar cargos políticos hasta el final de un período de transición de cinco años, en lugar de los diez años inicialmente propuestos por el Polisario. Una distribución del poder en tres bloques La futura estructura institucional de la autonomía contempla una distribución equilibrada del poder entre tres grupos: el Frente Polisario, los saharauis de la región y los marroquíes establecidos en la provincia. Cada grupo dispondría de un «tercio bloqueante», un mecanismo constitucional diseñado para impedir la adopción de decisiones importantes sin consenso. Este marco jurídico sería sometido a referéndum. Durante las discusiones anteriores en Madrid, la delegación del Polisario propuso la creación de un «partido saharaui unificado», que agruparía a sus miembros y a los saharauis de la región, previamente calificados de «traidores» por el movimiento. Los puestos clave dentro del gobierno autónomo estarían reservados para miembros de las tribus saharauis legítimas censadas por España en 1974, con el fin de asegurar la representación de las componentes sociales autóctonas en las instancias de decisión. Este censo español también serviría para identificar a los saharauis de los campamentos de Tinduf elegibles para regresar a la provincia, cuyo número Marruecos estima en unas 20,000 personas. Por otro lado, la región de Tarfaya podría incluirse en el perímetro del Sahara, debido a los estrechos vínculos tribales y sociales entre las poblaciones de ambos territorios. Este ciclo de negociaciones en Estados Unidos confirma que las cuatro partes interesadas, Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania, están considerando exclusivamente la propuesta marroquí de autonomía como base de discusión. La semana pasada, el asesor del presidente Trump para asuntos árabes y africanos, Massad Boulos, ejerció una presión explícita sobre Argelia y el Polisario. «Las discusiones sobre el Sahara Occidental no van a eternizarse», advirtió en una entrevista concedida a France 24 Arabic.