Al margen de la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, una conferencia internacional en Ginebra puso de relieve el reclutamiento de niños saharauis por parte de milicias vinculadas al Polisario, con el apoyo de Cuba. De manera más general, a través del Llamado de Rabat, Marruecos y más de 40 Estados africanos hicieron un llamado a una acción concertada para proteger y reintegrar a los jóvenes víctimas, subrayando la urgencia de una movilización internacional. Abdelkader Filali, presidente del Centro Internacional de Investigación sobre la Prevención de Niños Soldados / Ph. Yabiladi ‹ › En el marco de la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Ginebra fue el escenario, el martes 10 de marzo de 2026, de una conferencia internacional centrada en la lucha contra el reclutamiento de niños soldados. Organizada por el Geneva Nations Institute en colaboración con el Geneva Times, esta reunión destacó la preocupante situación de los jóvenes saharauis reclutados por milicias vinculadas al Polisario, con el respaldo de Cuba. En el corazón de las discusiones estuvo el Llamado de Rabat, adoptado el 20 de noviembre de 2025 por más de 40 países africanos. Esta declaración busca establecer un marco continental para la reintegración de los niños obligados a unirse a grupos armados, ofreciéndoles a la vez protección jurídica y social. Se fundamenta en tres principios clave: protección y prevención, una reintegración integral (psicológica, social y educativa), y la no criminalización de los niños víctimas. Marruecos llevó esta iniciativa al ámbito internacional, presentando el texto como documento oficial en la ONU el 1 de diciembre. El Dr. Mustafa Blerim, vicepresidente del Geneva Nations Institute, subrayó la importancia de convertir los compromisos diplomáticos en acciones concretas: educación, apoyo psicológico e inserción social. «Estos niños son, ante todo, víctimas. Su reintegración no debe limitarse a medidas de seguridad: debe ofrecerles un futuro», afirmó. El Dr. Abdelkader Filali, presidente del Centro Internacional de Investigación sobre la Prevención de Niños Soldados en Dajla, denunció las prácticas coercitivas actuales. «No se trata solo de un problema religioso o local, sino de una explotación sistemática de los niños con fines militares», precisó, recordando que grupos como el de Joseph Kony en Uganda ya utilizaban la manipulación ideológica y religiosa para reclutar a jóvenes víctimas. Testimonio de un niño saharaui reclutado por la milicia El conmovedor relato de Hamada Bouihi, un saharaui que pasó 40 años en los campamentos de Tinduf, aportó una valiosa perspectiva sobre las prácticas del Polisario. Describió el adoctrinamiento de los niños y su entrenamiento militar, denunciando un «robo de la infancia» orquestado con la ayuda de aliados extranjeros como Cuba. Hamada Bouihi narró cómo, a la edad de 9 años, fue enviado a Cuba para aprender la ideología revolucionaria y recibir formación militar, en particular sobre el desmontaje de un Kalashnikov y el manejo de granadas, antes de regresar a Tinduf. Bouihi hizo un llamado a la comunidad internacional para intervenir, estimando que es necesaria una movilización urgente para proteger a estos niños y garantizar el respeto de sus derechos fundamentales. Las discusiones también abordaron la responsabilidad de los Estados y el papel de las comunidades locales en el proceso de reintegración, para evitar la estigmatización y el rechazo. El Prof. Alfred de Zayas, antiguo experto independiente de la ONU, recordó que las legislaciones nacionales deben alinearse con las normas internacionales para sancionar el reclutamiento forzado y proteger a los niños. Esta conferencia en Ginebra se inscribe en un contexto donde el reclutamiento de niños por milicias armadas sigue siendo un desafío significativo en América Latina, Asia y África. Al señalar directamente al Polisario y sus apoyos, el evento puso de relieve un problema largamente ignorado en la escena internacional. El Llamado de Rabat, ahora parte de la agenda de las Naciones Unidas, podría convertirse en una herramienta crucial para romper el ciclo de la violencia y ofrecer a estos niños la oportunidad de recuperar su infancia.