Con el objetivo de reactivar sus relaciones bilaterales, Marruecos y Egipto han celebrado una reunión de la alta comisión mixta. Un encuentro caracterizado por mensajes directos enviados por Rabat, tanto en cuestiones estratégicas como sobre el desequilibrio persistente de los intercambios comerciales, ampliamente favorable a la parte egipcia. DR ‹ › Detrás de las sonrisas exhibidas en El Cairo, Rabat ha enviado una serie de mensajes contundentes a su socio egipcio, en medio de ajustes políticos y presiones económicas. Este lunes, durante la reunión de la alta comisión Marruecos-Egipto en El Cairo, el jefe del gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, hizo un llamado a establecer una «asociación estratégica» basada en «orientaciones pragmáticas». Subrayó la necesidad de una integración económica tangible para fortalecer la posición de ambos países «como polos regionales clave». Akhannouch también destacó la importancia de la dimensión política en la relación bilateral, afirmando que «la solidez de nuestras relaciones bilaterales también se basa en la claridad de nuestras posiciones respecto a los asuntos estratégicos de nuestros dos países». Esta declaración se produce en un contexto de tensiones recientes, luego de que canales argelinos difundieran posturas egipcias favorables al Polisario. Estas declaraciones mediáticas cuestionan el grado de control de El Cairo sobre discursos que no coinciden con su postura oficial. A pesar de estas tensiones, el comunicado conjunto emitido al final de la alta comisión mixta reiteró el respaldo de El Cairo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara, una posición que las autoridades egipcias han reafirmado en varias ocasiones. La necesidad de reequilibrar los intercambios comerciales En el ámbito económico, el jefe de gobierno marroquí enfatizó la necesidad de reequilibrar los intercambios comerciales entre ambos países. Insistió en la importancia de «aumentar de manera equilibrada el volumen y el valor de los intercambios comerciales bilaterales», al tiempo que instó a aprovechar plenamente el marco jurídico existente desde 2004. En este contexto, abogó por «eliminar todas las restricciones y trabas administrativas para asegurar la fluidez de los intercambios de mercancías entre los dos países y fomentar los flujos de inversiones en ambos sentidos». Marruecos y Egipto, junto con Túnez y Jordania, son signatarios del Acuerdo de Agadir desde 2004, que busca establecer una zona de libre comercio entre estos cuatro estados. Sin embargo, los exportadores marroquíes han denunciado durante años un déficit comercial estructural en detrimento de Marruecos, sin avances notables a pesar del Acuerdo de Agadir. Omar Hjira, secretario de Estado encargado del Comercio Exterior, reconoció en mayo de 2025 ante la Cámara de Representantes que las exportaciones marroquíes hacia Egipto habían disminuido considerablemente en los últimos años, pasando de 2,6 mil millones de dírhams (MMDH) en 2016 a solo 755 millones de dírhams en 2024. Al mismo tiempo, las importaciones desde Egipto se dispararon de 4 a 12,5 MMDH. Este desequilibrio fue el foco de la visita de una delegación marroquí, encabezada en mayo de 2025 por el ministro de Industria y Comercio, Ryad Mezzour. Aunque esta misión concluyó con promesas, la decisión de Rabat, el pasado 3 de febrero, de imponer medidas antidumping sobre ciertos productos egipcios marcó un giro más ofensivo del Reino, reflejando la impaciencia ante la falta de reequilibrio. Las rutas marítimas en el centro de los desafíos estratégicos mundiales Por otro lado, el jefe del gobierno insistió en la importancia de ampliar los ámbitos de cooperación, especialmente a través del desarrollo de la conectividad logística y marítima. Rabat también apuesta por la logística para relanzar la relación. En la mira: un eje Tánger Med–Port Said conectado al canal de Suez. Un proyecto que permitiría convertir a ambos países en «una plataforma integrada y un punto de partida común para acceder a los mercados africanos, europeos y asiáticos». Finalmente, Aziz Akhannouch subrayó la necesidad de actualizar el marco jurídico que rige las relaciones bilaterales para adaptarlo a los rápidos cambios de la economía mundial. En el trasfondo, surgió otro tema de fricción: el acercamiento militar entre Rabat y Addis Abeba, desde la firma, el 17 de junio de 2025 en Rabat, de un acuerdo militar entre las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y el ejército etíope. Un tema de preocupación para El Cairo, en una región donde los equilibrios alrededor del Nilo siguen siendo altamente sensibles.