Óliver Laxe se sumerge en lo desconocido con su cuarto largometraje «Sirât». A través de un viaje iniciático por el Sahara, explora los límites en todas sus formas: espirituales, místicas, filosóficas, sensoriales y cinematográficas. La obra y su participación en el Festival Internacional de Cine de Marrakech (FIFM 2025) son dos buenas razones para que el director franco-español vuelva a conectar con Marruecos, un país que aprecia tanto en su obra como más allá de ella. En árabe, «Sirât» es un término cargado de significado, con una fuerte connotación religiosa. En el islam, describe el frágil pero liberador puente que se extiende sobre el infierno, un espacio que separa a los seres humanos del paraíso y que ofrece acceso a otro mundo tras innumerables pruebas, al borde de la muerte o del renacimiento. Así se presenta el nuevo largometraje de Óliver Laxe, exhibido en Marruecos durante el 22º Festival Internacional de Cine de Marrakech, celebrado del 28 de noviembre al 6 de diciembre. En «Sirât», el director franco-español sigue a Luis (Sergi López) y Esteban (Bruno Núñez), un padre y su hijo que se adentran en el Sahara en busca de Mar, la hija y hermana desaparecida durante una fiesta libre. La celebración es disuelta por soldados que evacuan a los ciudadanos europeos ante la inminencia de una guerra. Desde el comienzo, el tono es político, empezando con la representación de una manifestación festiva que reivindica una visión de libertad y autogestión. La película arranca con una multitud de ravers, inmersos en el trance de la música de David Kangding Ray, que invade los sentidos. Entre los asistentes, Bigui, Josh, Stef, Tonin y Jade creen que la joven desaparecida se encuentra más al sur. Junto a Luis y Esteban, escapan del convoy militar para seguir otro camino hacia lo desconocido. Así comienza su odisea, un trayecto infinito al borde del abismo, sin posibilidad de retorno y con la incertidumbre de lo que les espera. No se sale indemne de una película como «Sirât», que no se ve para entretenerse, sino para reflexionar y debatir. Al finalizar, surgen multitud de preguntas de índole cinematográfica, personal, existencial y simbólica, relacionadas con la elección artística del director de llevar al espectador a una serie de contrastes sonoros y visuales. Desde los paisajes pintorescos del Sahara hasta donde alcanza la vista, pasando por la música electrónica, los versos coránicos, la discapacidad física y la postura contra la guerra, la obra se concibe como un momento de meditación que interpela a cada uno. Óliver Laxe, en declaraciones a Yabiladi, afirma que no concibe sus películas separadas de su propia visión meditativa de la vida, razón por la cual una obra suya puede «tardar hasta cinco años» en ver la luz. Una película para cuestionarse a varios niveles El director asume el tiempo necesario para crear, apelando a diversos niveles de lectura fílmica, más allá de la captura de la imagen o la actuación en sí misma. «Sirât» resuena como un eco del vínculo de Óliver Laxe con Marruecos, donde vivió una década y estableció una conexión especial con el sur. Esto explica en gran parte su elección de rodaje, como confiesa a nuestra redacción. «Con el equipo, consideramos filmar en otro lugar. Pero creo que colocar la cámara en Marruecos es también una excusa para volver. Este país es de una belleza escandalosa y todo lo hicimos de manera muy natural», nos declaró con gran pasión. Producida en parte con los hermanos Almodóvar en España, la película contó con la producción de Mont Fleuri en Marruecos. Óliver Laxe elogió «el excelente nivel técnico de los profesionales marroquíes, con perfiles que encarnan el equilibrio entre talento profesional y capacidad de resiliencia». «Un rodaje no es solo la pericia técnica. También es tener fortalezas de orden psíquico, especialmente porque trabajar en una película así es muy absorbente», nos comenta el director. Esteban (Bruno Núñez) y Luis (Sergi López) en «Sirât» de Óliver Laxe / Ph. Quim VivesEsteban (Bruno Núñez) y Luis (Sergi López) en «Sirât» de Óliver Laxe / Ph. Quim Vives Vivida desde dentro, «Sirât» parece haber sido un viaje iniciático para el equipo de la película. A nivel internacional, ha sido seleccionada para representar a España en la categoría de mejor película internacional en los Oscar 2026. Óliver Laxe habrá visitado un territorio querido para su corazón, apreciado tanto por las experiencias humanas que lo han marcado aquí como por el entorno propicio para el documental, así como para su ficción que sigue empujando los límites del cine convencional.