DR ‹ › La policía española ha detenido al propietario de una panadería en Melilla por su presunta implicación en la explotación de dos ciudadanos marroquíes, quienes trabajaban en condiciones inhumanas. El detenido está acusado de trata de personas con fines laborales y de violar los derechos laborales de sus empleados. Las investigaciones han revelado que los trabajadores eran obligados a laborar más de 11 horas diarias, desde las 4 de la mañana hasta después de las 15 horas, sin descansos ni días libres durante todo el año. Recibían un salario mensual que oscilaba entre 400 y 500 euros. Esta situación se prolongó durante 16 años para uno de los empleados y 7 años para el otro. Según la investigación, uno de los trabajadores vivía dentro de la panadería en una habitación que carecía de las condiciones básicas de habitabilidad, sin acceso a instalaciones sanitarias ni cocina, y expuesto al calor extremo del horno. Durante una inspección conjunta realizada por la policía y la inspección de trabajo, se comprobó que los empleados no contaban con contratos legales, no estaban inscritos en la seguridad social y se encontraban en situación administrativa irregular, sin acceso a cobertura sanitaria. A lo largo de todos estos años, el propietario de la panadería no tomó ninguna medida para regularizar la situación de sus trabajadores o garantizar su seguridad laboral. Como resultado, los trabajadores han sido reconocidos como víctimas de trata de seres humanos. El caso ha sido remitido a la fiscalía para su debido proceso.