DR ‹ › El presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Patrice Motsepe, navega con cautela desde la polémica decisión de la comisión disciplinaria tras los incidentes en la final de la CAN 2025 entre Marruecos y Senegal. Aunque evita criticar directamente al órgano judicial, el líder del fútbol africano deja entrever cierta incomodidad, incluso frustración, cuidadosamente disimulada bajo un discurso institucional. «Me sentí profundamente decepcionado por los incidentes inaceptables ocurridos durante la final», reconoció Motsepe en una declaración publicada el viernes en el sitio web de la CAF. Sin embargo, se apresuró a recordar que «respeta plenamente todas las decisiones de nuestros órganos judiciales» y que las acatará «estrictamente». Este respeto declarado se matiza con el anuncio de la convocatoria del Comité Ejecutivo de la CAF (COMEX), que examinará a fondo los reglamentos, en particular el Código Disciplinario. Oficialmente, el objetivo es «garantizar que los órganos judiciales dispongan de poderes suficientes para imponer sanciones adecuadas y disuasorias». En el fondo, el mensaje es claro: la sanción impuesta no ha convencido a todos, empezando por el propio presidente. Motsepe, no obstante, evitó cualquier crítica directa, prefiriendo enfatizar la necesidad de preservar «la integridad, la reputación y la competitividad mundial del fútbol africano». Así, busca proteger tanto la independencia de los órganos disciplinarios como calmar la indignación de una parte de la opinión deportiva africana. El presidente de la CAF también amplió su discurso al arbitraje, destacando los importantes avances realizados en los últimos años, y prometiendo recursos financieros y técnicos adicionales. «Es esencial que los árbitros africanos (...) sean percibidos, respetados y reconocidos como imparciales, justos y de nivel mundial», insistió. En el trasfondo, esta declaración pública parece ser un ejercicio de equilibrismo político: tranquilizar sin desautorizar, y sobre todo, evitar que la CAF proyecte la imagen de una institución superada por sus propias decisiones. Resta por ver si las reformas anunciadas serán suficientes para cerrar una etapa que sigue debilitando la credibilidad del organismo continental.