DR ‹ › Marruecos se encuentra entre los países de la región de Medio Oriente y África del Norte (MENA) que han experimentado un notable incremento en sus exportaciones hacia la Unión Europea (UE), en medio de la ruptura comercial entre los Veintisiete y Rusia, que enfrenta sanciones desde el inicio del conflicto en Ucrania. Un reciente artículo de Forbes Middle East destaca cómo este contexto ha propiciado un realineamiento comercial sin precedentes. En 2025, Marruecos se consolidó como el principal proveedor de fertilizantes de la UE, capturando el 19% de las importaciones del bloque, superando a Rusia, cuya cuota se redujo al 12,8%. En 2024, las importaciones totales de la UE desde Marruecos alcanzaron los 29,8 mil millones de dólares (25,3 mil millones de euros), compuestas principalmente por material de transporte (28%), maquinaria y electrodomésticos (24,6%), productos vegetales (11,8%) y textiles (11,6%). De acuerdo con datos de Eurostat, Marruecos también lideró como el primer proveedor de verduras a Europa en 2024, con exportaciones que superaron el millón de toneladas y generaron 2 mil millones de dólares (1,7 mil millones de euros), reflejando un incremento del 7% respecto a 2023. Mientras la UE disminuyó su dependencia de los fertilizantes, insumos agrícolas y productos intermedios industriales rusos, otros exportadores de la región MENA, como Egipto, también aprovecharon este nuevo espacio. Más allá del sector agrícola, el sector energético experimentó un auge significativo. Los exportadores de la región MENA con capacidades de producción de petróleo crudo y gas natural licuado (GNL) se beneficiaron especialmente, redirigiendo su oferta hacia los compradores europeos e integrándose en las cadenas de suministro. Los exportadores de petróleo crudo del Golfo, particularmente Arabia Saudita e Irak, ocuparon el vacío dejado por sus homólogos rusos. A pesar de que las entregas totales fueron limitadas, Argelia logró reforzar su papel, mientras que Catar incrementó su cuota de mercado, según Forbes. Además de los operadores de MENA, otros actores como Noruega y Estados Unidos también se han consolidado. Estos cambios ocurren en un momento en que la reorientación del petróleo ruso hacia Asia ha permitido a los productores del Golfo aumentar su presencia en el mercado europeo de crudo. Por su parte, los exportadores de gas del norte de África han fortalecido su posición en las negociaciones a largo plazo con el sur de Europa.