Frente a las agresiones iraníes, el rey Mohammed VI reafirmó el apoyo inquebrantable de Marruecos a los Estados del Golfo, considerando su seguridad como una extensión de la del reino. Esta posición se enmarca en una política de cooperación militar y de seguridad reforzada a lo largo de la historia común, evidenciando una sólida asociación estratégica con las monarquías del Golfo. Foto de archivo ‹ › Desde el inicio de las agresiones iraníes contra los Estados del Golfo, el rey Mohammed VI ha reafirmado a los líderes de estos países su total apoyo a cualquier medida legítima que decidan tomar para salvaguardar su seguridad y la paz de sus ciudadanos. En estas conversaciones telefónicas, el monarca también enfatizó que Marruecos considera la seguridad de los países del Golfo como «una parte integral» de la suya propia. Este mismo mensaje fue transmitido el jueves 12 de marzo por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, durante una reunión con sus homólogos del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Más allá de la mera cortesía diplomática, estas declaraciones reflejan una política constante a lo largo de la historia, caracterizada por un compromiso duradero con la seguridad de los Estados del Golfo frente a las amenazas regionales, especialmente las relacionadas con Irán, desde la década de 1980. Marruecos fue uno de los primeros países árabes en respaldar a Irak durante su guerra contra Irán. Rabat desempeñó un papel clave al persuadir a varias monarquías de la región para adoptar una postura similar durante la cumbre árabe de Fez en 1982, que contó con la presencia del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, junto a los líderes de los países del Golfo. En esa reunión, Rabat y Bagdad ya habían roto sus relaciones diplomáticas con Teherán. Este compromiso también se ha manifestado en decisiones diplomáticas firmes, como la ruptura de relaciones con Irán en 2009, la segunda tras la de 1981, en un contexto de tensiones relacionadas principalmente con la integridad territorial de Baréin. Una cooperación militar y de seguridad en expansión Más allá del apoyo político, la cooperación entre Marruecos y las monarquías del Golfo se ha extendido progresivamente al ámbito militar y de seguridad. Las Fuerzas Armadas Reales (FAR) participan regularmente en ejercicios conjuntos con los ejércitos de la región y mantienen programas de formación e intercambio de experiencias con varios países miembros del CCG. Esta colaboración se evidenció de manera concreta en 2015, cuando Marruecos se unió a la coalición árabe liderada por Arabia Saudita en Yemen, desplegando aviones de combate F-16 y oficiales de enlace junto a las fuerzas de los países del Golfo. Además, contingentes marroquíes han sido desplegados en algunos Estados del Golfo como parte de misiones de cooperación militar, formación y asistencia técnica. En enero de 2014, cientos de miembros de las FAR fueron enviados a los Emiratos Árabes Unidos, mientras este país enfrentaba la amenaza del grupo terrorista Daesh. El compromiso de Marruecos con la seguridad de las monarquías del Golfo también se ha manifestado a través de su participación en la Coalición Islámica contra el Terrorismo, una iniciativa lanzada por Arabia Saudita para coordinar los esfuerzos de lucha contra el terrorismo y las amenazas transnacionales en el mundo musulmán. Un partenariado estratégico consolidado Marruecos también mantiene una estrecha cooperación de seguridad con varios Estados del Golfo en los ámbitos de inteligencia, lucha contra el extremismo violento y protección de infraestructuras estratégicas. Esto se evidencia en los numerosos encuentros públicos entre Abdellatif Hammouchi, director general de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), y sus homólogos de los países del Golfo. En contraste, los desplazamientos de Yassine Mansouri, jefe de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), en la región se realizan con discreción. Los servicios de seguridad marroquíes han compartido en varias ocasiones su reconocida experiencia en la prevención del terrorismo y el desmantelamiento de redes radicales. En el plano institucional, el acercamiento estratégico entre Rabat y las monarquías del Golfo se reforzó en 2011 cuando el CCG invitó a Marruecos a unirse a una asociación estratégica con sus Estados miembros. Esta iniciativa tenía como objetivo profundizar la cooperación política, económica y de seguridad entre el reino y las capitales del Golfo, en un contexto regional marcado por los cambios de la Primavera Árabe. La solidaridad marroquí hacia los países del Golfo también se ha expresado durante crisis de seguridad que afectan directamente a estos Estados, especialmente durante las tensiones con Irán. A lo largo de las décadas, estas asociaciones se han consolidado a través de la firma de acuerdos de seguridad. En febrero de 2014, se concluyó un nuevo acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos, que reforzó y actualizó el firmado en 2006. Ese mismo año, el rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, recibió en Manama al inspector general de las FAR, el general Abdelaziz Bennani. Estos acuerdos militares y estos intercambios de alto nivel han contribuido a consolidar una relación estratégica basada en la solidaridad política, la cooperación en seguridad y una convergencia de opiniones sobre los desafíos de estabilidad regional, convirtiendo a Marruecos en un socio de confianza de las monarquías del Golfo.