El alarmante panorama sobre la islamofobia en Francia ahora se asocia con la cifra estadística del 66%. Este porcentaje representa la cantidad de musulmanes que ya han sido víctimas de comportamientos racistas, según una encuesta del Instituto Francés de Opinión Pública (Ifop). Difundidos el lunes 15 de septiembre, estos datos proporcionan una mejor comprensión de un «sistema discriminatorio multidimensional», lo que permite una mejor orientación de las medidas a tomar. En Francia, la islamofobia afecta a dos tercios de los musulmanes (66%), quienes aseguran haber sido víctimas de comportamientos racistas. Según una encuesta del Instituto Francés de Opinión Pública (Ifop), encargada por la Gran Mezquita de París, el 82% de los musulmanes considera que el odio hacia ellos «es hoy en día un fenómeno extendido en Francia». Este 66% es tres veces mayor que el porcentaje correspondiente al conjunto de los franceses (20%), de acuerdo con una parte de la encuesta realizada en 2023. Estos nuevos datos, recopilados en el «Observatorio de las discriminaciones contra los franceses de confesión musulmana», provienen de una encuesta llevada a cabo entre agosto y septiembre de 2025. La muestra incluyó a 1.005 franceses musulmanes mayores de 15 años. Un desafío para la cohesión social De la encuesta se desprende que el 51% de los musulmanes ha experimentado discriminación al buscar empleo a lo largo de su vida debido a su religión. En cuanto a la búsqueda de vivienda, el porcentaje de musulmanes que reporta discriminación es del 46%, en comparación con el 7% de personas de otras religiones. Los servicios públicos, que deberían representar la neutralidad estatal, siguen siendo un espacio donde las discriminaciones se normalizan. Además, el Ifop destaca que los musulmanes también son víctimas de discriminación por parte de funcionarios públicos (36%), profesionales de la salud (29%) y docentes en instituciones educativas (38%). En este contexto, el rector de la Gran Mezquita de París, Chems-eddine Hafiz, afirmó que «la lucha contra la musulmanofobia» no es una «reivindicación comunitaria», sino un «desafío de seguridad nacional y cohesión republicana». La institución religiosa subraya que estos datos permiten iniciar un «cambio de paradigma», pasando de una reacción meramente indignada a una objetivación estadística de los mecanismos de exclusión. Al detallar más los resultados, la Gran Mezquita señala la implicación de espacios clave, incluidos los públicos. Monitorear y enfocar mejor las acciones Citando las cifras del Ifop, la Gran Mezquita destaca que las discriminaciones se manifiestan «en las puertas de entrada de la igualdad real», a través del empleo (51%), la vivienda (46%), los controles policiales (51%) y los servicios públicos (administraciones 36%, hospitales 29%, docentes 38%). «El hecho de que espacios supuestamente neutros sean mencionados por casi un tercio de los encuestados constituye una señal institucional fuerte: la neutralidad de jure no garantiza la igualdad de facto», analiza la institución, que también subraya una «lógica de interseccionalidad». La encuesta revela una alta probabilidad del 85% de sufrir discriminaciones, especialmente por motivos de visibilidad religiosa (velo, vestimenta, indicadores culturales) o ciertos marcadores identitarios (acento marcado 85%, orígenes subsaharianos 84%). «En otras palabras, la religión a menudo sirve como metonimia donde se agregan otras lógicas de selección social», comenta la Gran Mezquita, retomando al Ifop sobre la existencia de un «sistema discriminatorio multidimensional» cuyos factores «se refuerzan mutuamente». Según la institución, «tres orientaciones se derivan» sociológicamente de los resultados: la importancia de «probar, objetivar, publicar» mediante la generalización de campañas de prueba con indicadores comparables a lo largo de los años; «formar donde se juega la igualdad», enfocándose «prioritariamente en servicios públicos (atención administrativa, salud, educación) y primeras líneas de las empresas (RRHH, gerentes de proximidad)»; además de «instituir un barómetro semestral GMP–Ifop, manteniendo la comparación de referencia». Los iniciadores subrayan que «sin un espejo metodológico, se confunde variabilidad coyuntural con tendencia fuerte».