A principios de la década de 1970, las hermanas Bradley abandonan Marruecos para llevar a cabo atentados en Israel, en nombre del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Son arrestadas por las autoridades del ocupante israelí tan pronto como llegan a Tel Aviv y luego condenadas a una pena de prisión. Su lucha por la liberación de Palestina ocupada apenas comienza. Historia. La implicación de Marruecos en la lucha del pueblo palestino contra la ocupación israelí trasciende los simples eslóganes repetidos en los días conmemorativos. A un mes del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, que se celebra cada 29 de noviembre, es oportuno recordar a los marroquíes cuyos nombres se han vinculado a esta causa. Entre ellos, destacan las hermanas Bradley, cuyo ejemplo ha dejado una huella imborrable en la historia. En 1971, el mundo se sorprendió con un anuncio de las autoridades israelíes: habían arrestado a un comando que planeaba atacar infraestructuras en Israel en apoyo a la resistencia palestina. Lo que más impactó fue que no se trataba de militantes palestinos, sino de dos mujeres marroquíes. Nadia y Ghita Bradley marcaron un precedente al intentar realizar el primer atentado extranjero contra el estado israelí. Un juramento a Palestina en septiembre de 1970 El compromiso de las hermanas Bradley con la causa palestina se intensificó en septiembre de 1970, cuando el ejército jordano atacó a facciones palestinas armadas en varias ciudades de Jordania, dejando un saldo de miles de heridos y numerosas muertes. Este suceso despertó simpatía, especialmente en el mundo árabe, y volvió a poner en el centro de atención al pueblo palestino forzado al exilio. Al año siguiente, Nadia Bradley, estudiante de filosofía y letras en la Universidad de la Sorbona, sufrió un grave accidente en París. Fue rescatada por su vecino, quien resultó ser el jefe de la oficina europea del «Frente Democrático para la Liberación de Palestina» en París. Este encuentro inició una amistad que profundizó su comprensión sobre la causa palestina y las prácticas del estado israelí. Convencida de la necesidad de apoyar al pueblo palestino, Nadia comenzó a planear un atentado en Israel que atrajera la atención hacia la revolución palestina. Así fue como Nadia, de 25 años, y Ghita, de 19, se involucraron en un movimiento para atacar instalaciones en Tel Aviv. El viaje de París a Tel Aviv Decididas a actuar, las hermanas residentes en París comenzaron a entrenarse con la ayuda de militantes palestinos, aprendiendo a preparar explosivos. En pocas semanas, estaban listas para unirse al «Comando de Pascua», compuesto por tres francesas y dos marroquíes. El 11 de abril de 1971, llegaron al aeropuerto internacional de Lod (hoy aeropuerto internacional David-Ben-Gurión) cerca de Tel Aviv. Las autoridades israelíes descubrieron explosivos en su equipaje, ocultos en zapatos, productos cosméticos y ropa. Fueron arrestadas, golpeadas y torturadas, según el testimonio de Ghita Bradley dado al canal qatarí Al Jazeera. «Nos inyectaron productos químicos dos veces, lo que nos enfermó. Nos privaban de comida y descanso, y nos forzaban a sentarnos con los ojos vendados, dándonos bebidas que nos enfermaban», relata Ghita. Ambas perdieron entre 10 y 15 kilogramos durante su detención. «Pero estábamos decididas. Nos inspiraban los gritos de las prisioneras palestinas. Eso nos daba fuerza. Las autoridades israelíes nos separaron. Mi hermana fue puesta en una celda de aislamiento desnuda durante meses. Luego usaron por primera vez lo que llaman "suero de la verdad".» El infierno del arresto Tras las investigaciones, comenzó el juicio en el tribunal militar, donde fueron consideradas «terroristas». Ghita recuerda: «Primero fuimos condenadas a muerte, luego a cadena perpetua, y finalmente a diez y doce años». El veredicto final condenó a Ghita a diez años y a Nadia a doce. Finalmente, Ghita pasó cinco años en prisión y Nadia cuatro años y tres meses. Su madre, Irène Pellicer, logró mejorar sus condiciones carcelarias al amenazar con denunciar el trato recibido. «Mis hijas son prisioneras políticas y deben ser tratadas como tal», exigió. La intervención del cónsul francés en Israel fue crucial cuando Nadia enfermó gravemente. «Cuando los israelíes anunciaron la amputación de los dedos de mi hermana, el cónsul intervino, evitando una crisis diplomática», explica Ghita. Nadia fue liberada por presiones internacionales después de más de cuatro años, seguida por su hermana ocho meses después. El apoyo a los palestinos continúa Tras su liberación, las hermanas Bradley no regresaron a una vida pacífica. En cambio, se trasladaron al Líbano, donde fueron recibidas como heroínas. Yasser Arafat, entonces líder de la OLP, les confió la dirección de un programa de radio en hebreo, Sawt Palestine, para comunicar con el público israelí. En 1982, las hermanas regresaron a Marruecos. Nadia trabajó en medios de comunicación y fundó el periódico «Le Libéral». Ghita optó por una vida más tranquila tras años de dedicación a la causa palestina. En 1995, Nadia falleció a los 50 años debido a una enfermedad contraída en prisión. Abdelnasser Ferwana, de la Autoridad Nacional Palestina, lamenta que su historia no haya recibido la atención merecida en los medios árabes, describiéndola como una heroína que merece el título de «mártir».