Las violencias de género facilitadas por las nuevas tecnologías están alcanzando una magnitud difícil de medir en relación con su dimensión real, pero sus consecuencias en la invisibilización de mujeres y niñas son muy reales. Para concienciar sobre este fenómeno cuyas cifras son alarmantes, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha inscrito su campaña nacional en el marco de los 16 días de activismo de ONU Mujeres. El Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de Marruecos lanzó el miércoles 26 de noviembre en Rabat una campaña nacional para combatir la violencia contra las mujeres en el ámbito digital. Esta iniciativa busca romper el silencio en torno al ciberacoso y la ciberviolencia, fenómenos que la institución describe como una «pandemia silenciosa». Bajo el lema «No guardemos silencio ante la violencia», la campaña pretende concienciar sobre este problema en Marruecos, en el marco de la iniciativa internacional «Todos unidos para poner fin a la violencia digital contra todas las mujeres y niñas», que se desarrolla durante los 16 días de activismo de ONU Mujeres, del 25 de noviembre al 10 de diciembre de 2025. A pesar de que las nuevas tecnologías y las redes sociales están diseñadas para conectar al mundo, su expansión ha intensificado y diversificado las formas de violencia contra mujeres y niñas. Este fenómeno muestra efectos perjudiciales sobre los derechos humanos a través de las TIC, a menudo trascendiendo el espacio digital. En este contexto, el CNDH advierte sobre los factores que facilitan un ciberacoso aún subestimado. Durante la conferencia, la presidenta del Consejo, Amina Bouayach, destacó que la campaña se caracteriza por «una proximidad directa con las ciudadanas y ciudadanos, mediante una caravana que recorrerá las doce ciudades de las doce regiones del país durante 16 días». Como parte de este enfoque de cercanía y para visibilizar el problema en el espacio público, se ha instalado una exposición interactiva de sensibilización en el corazón de Mahaj Riad, en la capital, accesible libremente al público. Durante estos días de movilización, la exposición del CNDH presenta mensajes de concienciación, contenido digital sobre prevención e información simplificada para el público en general. El objetivo es responder simbólicamente a la invisibilización de la ciberviolencia y sus consecuencias. Amina Bouayach, presidenta del CNDH Ciberviolencia subestimada y no denunciada Según los datos del Alto Comisionado para el Plan (HCP) de 2019, cerca de 1,5 millones de mujeres en Marruecos han sido víctimas de diferentes formas de violencia en el espacio digital. El CNDH señala que las mujeres con una presencia destacada en el ámbito digital, comprometidas en la vida pública, mediática, política o en la defensa de los derechos humanos, son especialmente atacadas por «ataques digitales sistemáticos». Medios: «Las redacciones son el reflejo de las sociedades en las que evolucionan» [Entrevista] Estos ataques se manifiestan en «campañas de difamación, amenazas, discriminación, acoso, así como violencia verbal, física y sexual, afectando directamente su derecho a la libertad de expresión y a la participación en el espacio público». Durante la conferencia, Chakib Benmoussa, alto comisionado para el plan, mencionó la encuesta del HCP de 2019 sobre la prevalencia de la violencia contra mujeres y niñas en Marruecos. Los datos revelan que cerca del 14% de las mujeres declara haber sido víctima de violencia en línea en los 12 meses previos a la encuesta. Estos riesgos son especialmente altos en zonas urbanas (16%), entre jóvenes de 15 a 19 años (29%), mujeres con un alto nivel educativo (25%), mujeres solteras (30%) y estudiantes (36%). Según el HCP, los agresores suelen ser hombres desconocidos (aproximadamente el 73%), aunque también incluyen a parejas actuales o anteriores, miembros de la familia, compañeros de trabajo, compañeros de estudios y amigos, cada uno representando cerca del 4% de los casos. En este sentido, los datos recopilados por el CNDH desde 2023 muestran un contraste sorprendente entre la magnitud de los hechos y la falta de denuncias. Chakib Benmoussa En su informe temático sobre la impunidad en torno a la violencia contra las mujeres y las niñas, el Consejo destaca que muchos periodistas, profesionales de los medios de comunicación y de los derechos humanos se abstienen de denunciar este tipo de violencia, hasta el punto de que solo el 11% de los periodistas víctimas de violencia en línea denuncian los incidentes y solo el 8% inician acciones legales. En la misma conferencia, la representante de ONU Mujeres en Marruecos, Myriem Ouchen Noussairi, afirmó que la solución al silencio que rodea a esta violencia reside en el uso que se haga de los espacios donde surgen estas prácticas. «Hoy en día, la capacidad de las mujeres para acceder a la información, expresarse, emprender proyectos y ocupar el espacio público también depende de su seguridad en línea», afirmó. Establecer un espacio digital seguro Myriem Ouchen Noussairi destacó un problema que ahora también afecta a las adolescentes, «pero también afecta a otro grupo de población: mujeres visibles en espacios públicos, periodistas, activistas, creadoras de contenido y funcionarias electas». Sabemos que un ataque en línea puede tener consecuencias de gran alcance, como la autocensura, el alejamiento de espacios públicos y el riesgo físico, además del coste económico de la violencia, enfatizó. La situación en Marruecos no difiere de la del resto de la región árabe, donde, en general, seis de cada diez mujeres (60%) que utilizan internet se enfrentan a alguna forma de violencia o acoso en línea facilitado por la tecnología. Según el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), las formas más frecuentes de acoso incluyen la difamación y la difusión de información falsa u ofensiva (67%), el ciberacoso (66%), el discurso de odio (65%), así como el ciberacoso, el chantaje y la trata de personas en línea. Además, el Consejo señaló el creciente uso de técnicas de deepfake, basadas en sistemas de inteligencia artificial, que permiten la producción de contenido digital manipulado o pornográfico. Actualmente, casi el 95% de este contenido se difunde sin el consentimiento de las personas afectadas y se dirige, casi exclusivamente, a mujeres y niñas (aproximadamente el 99%). Myriem Ouchen Noussairi Estas violaciones provocan, en particular, numerosos casos de suicidio en varios países, especialmente en el Norte de África y Oriente Medio, declaró el CNDH. En este contexto, recordó que «esta realidad ha impulsado a un número creciente de Estados, en los últimos años, a establecer marcos jurídicos explícitos que penalizan y prohíben los deepfakes pornográficos». Al comentar esta realidad, Myriem Ouchen Noussairi considera que «las cifras nos recuerdan que detrás de cada estadística hay una mujer que calla, una niña que se rinde y una sociedad que pierde la voz». «Todo espacio debe ser un espacio de seguridad, dignidad e igualdad para todas las mujeres y niñas, incluso en línea. Este es el principio que debe guiar nuestra acción colectiva hoy», afirmó. En esta instancia, la CNDH llama «a la responsabilidad de las grandes plataformas digitales en la prevención y combate» de esta violencia, además de implementar herramientas «que incentiven a las mujeres y niñas a denunciar y romper el silencio en torno a la violencia en línea». article_updated 27/11/2025 a las 15h05