«La paciencia es la madre de todas las virtudes» es un consejo de vida que resume a la perfección el recorrido de Simo Kassabi. El joven marroquí que dejó Harhoura para ir a Estados Unidos, guiado por su ambición de triunfar en la música. De DJ aficionado a los escenarios de Los Ángeles y Las Vegas, ha trazado su camino con determinación. Simo Kassabi ‹ › «La paciencia es la madre de todas las virtudes». Con este mantra, el padre de Simo Kassabi siempre ha sido un pilar de serenidad para su hijo durante los momentos difíciles que casi lo hicieron regresar de Estados Unidos. Este sabio consejo ha sido su salvavidas cada vez que la soledad amenazaba con hundirlo. Así que perseveró, no por elección, sino para alcanzar sus sueños. Comienzos difíciles Simo, originario de Harhoura, dejó Marruecos hace unos cinco años, tras graduarse en informática. Abandonando un camino académico seguro, optó por uno más incierto: la música. Su elección de Estados Unidos no fue casual. Después de visitarlo en 2015, siempre sintió que volvería. En Marruecos, Simo Kassabi inició su carrera como DJ en 2017, junto a amigos. Pero al llegar a Estados Unidos, lo que comenzó como un pasatiempo en Harhoura se convirtió en una verdadera vocación con gran potencial. Sin embargo, sus primeros pasos no fueron fáciles. Día tras día, tocaba a las puertas de los clubes sin obtener respuesta. En un callejón sin salida, Simo Kassabi recurrió a las redes sociales. Creó un video con un toque marroquí para introducir la cultura de su país de origen. Tres semanas fueron suficientes para que las primeras oportunidades comenzaran a surgir. Se dio cuenta de que su originalidad sería su distintivo entre los DJ locales. Pero no todo ha sido fácil. Simo, que hoy tiene 26 años, tuvo que buscar un empleo para subsistir. Relata a Yabiladi: «Trabajaba en una gasolinera y recibía el salario más bajo, solo para cubrir mis necesidades diarias». En Nueva York, se encontró varias veces durmiendo en la calle o en el aeropuerto. Su vida personal estuvo en una zona de turbulencia. Recuerda positivamente el consejo de su padre en esa época. «Llamaba a mi familia todos los días. Lloraba y pedía regresar a Marruecos. Mi padre siempre me reconfortaba con esta frase que aún me acompaña y en la que creo: La paciencia es la madre de todas las virtudes. Eso fue lo que me impidió darme por vencido y me animó a perseverar, a pensar positivamente». Simo Kassabi El sueño de convertirse en un DJ famoso en el país del Tío Sam nunca lo abandonó. Se mudó a Los Ángeles, donde compartió apartamento con un amigo. Por coincidencia, el propietario era músico. Quedó impresionado por la pasión de Simo y le dio un nombre artístico, «Morocco». También le ofreció acceso a un estudio musical. Pero su realidad no mejoró. Incluso entró en una etapa de depresión severa. «El primer paso, el de encontrar un espacio donde tu arte pueda ser escuchado, es el más difícil», explica. Durante esta fase, trabajó en un restaurante libanés, donde enfrentó una situación humillante cuando el dueño insistió en que entregara un pedido incluso sin tener licencia de conducir, bajo amenaza de despido. «Decidí irme porque no aceptaba la humillación, y debido al riesgo para mi seguridad», recuerda. Durante su depresión, decidió cambiar de rumbo y optó por las redes sociales. «Publiqué un video con un toque marroquí, introduciendo mi cultura y la tetera marroquí. Me di cuenta de que debía ser único para que mi voz fuera escuchada», nos cuenta. La idea funcionó. Tres semanas después, una empresa en busca de un DJ lo contactó, marcando el primer giro en su carrera, que aún no sería un camino fácil. Al principio, Simo Kassabi exploró los estilos Techno y Afro, luego evolucionó hacia el Minimal Tech House. Se alineó con las expectativas de la empresa con la que firmó. Participó en varios eventos, pero le pidieron que cambiara su nombre artístico. Entonces eligió su apellido, Kassabi. Durante esta fase, construyó una amplia red y actuó en numerosos eventos. Poco a poco, su nombre comenzó a imponerse en la escena artística. La identidad marroquí en el escenario Simo nunca sube al escenario sin llevar a Marruecos con él. Viste la camiseta de la selección nacional de fútbol, ondea la bandera e integra ritmos marroquíes en su música tanto como sea posible, para dar a conocer sus orígenes al mundo. Entre las coincidencias sorprendentes, hace dos años en un restaurante marroquí en Los Ángeles, conoció al famoso actor estadounidense Laurence Fishburne. Al intercambiar palabras con él, le propone en tono de broma «trabajar con él como actor, aunque nunca había actuado antes». Cuatro meses más tarde, es contactado por el equipo de la estrella de Hollywood, para interpretar el papel de un joven marroquí rico que transporta un USB con información peligrosa, perseguido por una banda. Acepta el papel y se lanza en su primera experiencia frente a la cámara, sin prejuicios. Recientemente, Simo Kassabi firmó un nuevo contrato en Las Vegas, y luego participó por curiosidad en un concurso de DJ en Los Ángeles, para su sorpresa, lo ganó. Tuvo la oportunidad de actuar en la noche de apertura para uno de los DJ más famosos del mundo, lo que marcó un punto de inflexión decisivo en su carrera. También recibió una nueva propuesta de papel en una película sobre tres DJs, cuyo rodaje comenzará pronto. Después de ganar fama en Estados Unidos, comienza a recibir ofertas de Marruecos para actuar en eventos, que aún no ha aceptado. Sin embargo, planea organizar una gira musical por varias ciudades del reino, rodeado de sus amigos con quienes todo comenzó. Hoy, su mayor sueño sigue siendo convertirse en un DJ itinerante, recorriendo el mundo con su música... Ha aprendido que el camino hacia un sueño no se mide por la facilidad, sino por la paciencia que es «la madre de todas las virtudes».