El conflicto en torno a la reinscripción de 16 estudiantes en la escuela Al Akhawayn, vinculada a la Universidad Al Akhawayn en Ifrane, ha escalado hasta el Parlamento marroquí. Khalid Setti, representante de la Unión Nacional del Trabajo en Marruecos (UNMT) en la Cámara de Consejeros, ha presentado una pregunta escrita al ministro de Educación Nacional, de Preescolar y Deportes para abordar esta problemática. Setti subrayó que la institución educativa se negó a matricular a los estudiantes, a pesar de que las familias ya habían abonado las cuotas escolares y a pesar del aumento impuesto por la administración. Esta situación, afirmó, ha afectado negativamente la estabilidad social y emocional tanto de los alumnos como de sus familias. El consejero instó al ministerio a tomar medidas urgentes para asegurar que estos niños puedan continuar su educación en la escuela, además de solicitar acciones que eviten la repetición de prácticas que vulneren los derechos fundamentales y constitucionales de los estudiantes. En un comunicado, la escuela justificó las expulsiones como una «respuesta exclusiva» a lo que describió como «violaciones repetidas del reglamento interno» por parte de siete familias. Según la institución, la medida se tomó debido a «actos graves, repetidos y sostenidos de acoso e intimidación» dirigidos hacia docentes, administradores y otros padres. La decisión también se atribuyó a intentos reiterados de «imponer decisiones sobre la gobernanza de la institución: gestión de recursos humanos, selección de manuales, orientación educativa, gestión financiera e integración tecnológica». Por su parte, las familias acusan al director de la escuela de autoritarismo y chantaje, alegando que gestiona la institución de manera unilateral, al margen de los marcos legales y reglamentarios.