Las elecciones regionales celebradas el domingo en Castilla y León han confirmado una tendencia de fondo en España: las diversas derechas están ganando terreno, mientras que la izquierda radical retrocede notablemente. Este cambio en el panorama político podría tener repercusiones directas, tanto en las relaciones con Marruecos como en la situación de los marroquíes residentes en España. DR ‹ › En España, la posibilidad de romper el pacto gubernamental firmado en octubre de 2023 entre Pedro Sánchez, líder del PSOE, y Yolanda Díaz, entonces al frente de Sumar, se ha convertido en el epicentro del debate político. Dentro de la coalición de izquierda radical, algunas voces abogan abiertamente por abandonar el Ejecutivo para «reconectar con los votantes», tras el descalabro electoral del 15 de marzo en Castilla y León. En esos comicios, las formaciones agrupadas bajo Sumar, así como Podemos, apenas lograron 36,860 votos, es decir, menos del 3% del total, quedándose sin representación. Por el contrario, el PSOE mejoró su desempeño respecto a 2022, ganando dos escaños para sumar un total de 33 diputados, quedando en segunda posición detrás del Partido Popular (PP), que también obtuvo 33 escaños. En este contexto, la hipótesis de una ruptura con el PSOE, que lleva meses rondando en ciertos círculos de Sumar, podría debilitar aún más al gobierno de Pedro Sánchez, en el poder desde noviembre de 2023. Un escenario así podría precipitar elecciones legislativas anticipadas, una perspectiva que podría favorecer al PP y, especialmente, a la extrema derecha con Vox. ¿Qué impactos tendría esto para Marruecos y los marroquíes en España? Un posible retorno de la derecha al Palacio de la Moncloa, tras casi ocho años en la oposición, tendría repercusiones directas para Marruecos. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de revisar el apoyo que Pedro Sánchez dio al plan de autonomía marroquí para el Sahara Occidental, anunciado el 18 de marzo de 2022. Esta postura fue reafirmada durante encuentros bilaterales de alto nivel entre Rabat y Madrid. Por otro lado, Feijóo ha endurecido su discurso sobre cuestiones migratorias, acercándose a las posiciones de Vox. Esta orientación genera inquietud entre los marroquíes en España, que suman alrededor de un millón de personas. El partido de extrema derecha, liderado por Santiago Abascal, ya ejerce una influencia significativa en varias regiones, especialmente en Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde condiciona su apoyo al PP a la adopción de políticas estrictas. Estas incluyen la reducción de ayudas sociales a inmigrantes, el rechazo a acoger a menores no acompañados, y la suspensión de programas de enseñanza del idioma árabe y la cultura marroquí, ya interrumpidos desde el inicio del curso escolar 2025-2026 en regiones como Madrid y Murcia. Este panorama, que ya se observa en varias comunidades autónomas, podría replicarse a nivel nacional. De hecho, la mayoría de las encuestas no otorgan al PP la mayoría absoluta que tanto desea Feijóo. En este escenario, un regreso al poder del Partido Popular dependería en gran medida de un acuerdo con Vox, lo que implicaría concesiones políticas significativas. Una alianza de este tipo podría no beneficiar a Marruecos, especialmente en temas sensibles como la agricultura y la pesca, y también podría afectar directamente a los marroquíes residentes en España. Los incidentes de violencia racista que ocurrieron el pasado julio en la región de Murcia revelan los riesgos concretos de una normalización del discurso racista y las prácticas de la extrema derecha en el ámbito político español.