Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero / Ph. MAP ‹ › Marruecos alzó la voz este jueves para denunciar «las agresiones iraníes contra los países árabes hermanos de la región», reafirmando así las posiciones adoptadas por Rabat desde comienzos de este mes. En una rueda de prensa conjunta con su homólogo checo, Petr Macinka, el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y de los Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, destacó que «no debemos permitir que la situación en el Golfo nos haga olvidar la grave situación en Palestina, Gaza y Cisjordania». En este marco, Bourita lamentó «el deterioro de la estabilidad» regional, atribuyéndolo a «medidas legislativas, el despojo de tierras palestinas y las acciones de los colonos israelíes». Subrayó, además, que «la estabilidad en Palestina» es un pilar «esencial para la estabilidad regional». En consonancia, el ministro marroquí expresó la preocupación de Marruecos por las tensiones que afectan a Al-Quds y la mezquita de Al-Aqsa. «La situación es alarmante y esperamos que se restablezca la paz, lo que permitiría avanzar hacia una segunda fase de pacificación en la franja de Gaza», afirmó. Bourita recordó que «la cuestión palestina no es un tema pasajero, sino un componente clave para lograr la paz en la región». Esto se alinea con el respaldo del rey Mohammed VI, presidente del Comité Al-Quds, hacia una solución justa y duradera que permita al pueblo palestino disfrutar de sus derechos legítimos, en un Estado independiente con las fronteras del 4 de junio de 1967 y Al-Quds Este como capital, coexistiendo pacíficamente con Israel. El jefe de la diplomacia marroquí advirtió que «la situación no debe descontrolarse». Según él, el éxito del plan de paz en Gaza depende de la estabilidad en Cisjordania, y cualquier desestabilización de la autoridad palestina representa «un obstáculo para cualquier solución de paz en Gaza».