En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el gobernador de Bank Al-Maghrib, Abdellatif Jouahri, adopta una postura prudente pero confiada, afirmando que los fundamentos económicos de Marruecos siguen siendo sólidos a pesar de las incertidumbres internacionales. DR ‹ › En medio de crecientes tensiones geopolíticas, los líderes económicos de Marruecos han optado por un enfoque cauteloso pero equilibrado. «Esperamos que este conflicto se resuelva en las próximas semanas en lugar de prolongarse durante meses, ya que sus repercusiones internacionales podrían ser duraderas», afirmó el martes el gobernador de Bank Al-Maghrib (BAM) durante una conferencia de prensa. Abdellatif Jouahri, al abordar las posibles consecuencias para la economía nacional, subrayó la importancia de mantener una vigilancia constante. Anunció la implementación de un seguimiento mensual riguroso. «Cada mes, evaluaremos la situación basándonos en datos numéricos precisos. Estos indicadores nos permitirán tomar decisiones apropiadas en el momento oportuno». A pesar del tenso clima económico internacional, el gobernador del banco central se muestra relativamente confiado a corto plazo, especialmente hasta la próxima reunión del consejo de Bank Al-Maghrib prevista para junio. Aseguró que los fundamentos económicos de Marruecos siguen siendo sólidos, respaldados por una política monetaria prudente y una recuperación progresiva de sectores clave como el turismo, la agricultura y las exportaciones. Inflación controlada En cuanto a la inflación, Abdellatif Jouahri estima que las previsiones siguen bajo control. «No creemos que la inflación supere significativamente el umbral anticipado para 2026, que es alrededor del 2 %, basándonos en un precio del barril estabilizado en torno a 80 dólares», precisó. Sin embargo, esta proyección depende de la evolución de los mercados energéticos internacionales, particularmente sensibles a las tensiones en Oriente Medio. Respecto a las repercusiones directas de un conflicto que involucre a Irán, el gobernador quiso ser tranquilizador: «En esta etapa, no consideramos necesario tomar medidas fundamentales o estructurales». No obstante, recordó que Marruecos, como economía abierta, sigue expuesto a choques externos, especialmente a través de los precios de la energía, los flujos comerciales y los equilibrios financieros internacionales. Abdellatif Jouahri también reafirmó su convicción de que una solución diplomática terminará prevaleciendo, permitiendo limitar los efectos negativos sobre las economías mundial y regional. En el día 16 del conflicto, los precios de los combustibles en Marruecos ya han registrado un aumento notable, de aproximadamente 2 dirhams por litro para el diésel y de 1,44 dirhams para la gasolina. Como recordatorio, la ministra de Economía y Finanzas, Nadia Fettah Alaoui, ya ha subrayado que Marruecos «dispone de reservas de divisas sólidas, de una matriz energética cada vez más verde, y de una economía que ha demostrado su resiliencia. Esperamos que esta crisis (la guerra en Irán, nota del editor) sea de corta duración».